miércoles, 17 de junio de 2020

América Latina en el siglo XX

Estándar: Identifico las principales características de los procesos de transformación que se generaron a partir del desarrollo político y económico de Latinoamérica a lo largo del siglo XX. 
Pregunta problema: ¿De qué forma las revoluciones y los movimientos sociales han transformado la vida de los Latinoamericanos?

Fechas de entrega de actividades:
Actividad 1 y 2: 3 de julio 2020
Actividad 3: 17 de julio 2020
Actividad 4: 31 de julio 2020

Nota: Por favor enviar los archivos de la siguiente manera; en asunto poner primero grupo luego apellidos y nombres completos. Ejemplo  10-2 Tigreros Rios Shirley 


América Latina en el siglo XX




A lo largo del siglo XX, los países de América Latina iniciaron un proceso de transformaciones políticas, sociales y económicas que permitieron, por ejemplo, que en la actualidad la democracia sea el sistema de gobierno que predomina en los países de la región. La historia de América Latina no puede entenderse sin considerar los sucesos mundiales del siglo XX. Así las guerras mundiales, la Crisis del 29, la Guerra Fría, entre otros, marcaron los acontecimientos de este lado del mundo. Luego del proceso de modernización, desarrollado durante la primera mitad del siglo XX, América Latina a partir de 1950 vivió un período de profundas transformaciones sociales y culturales, las que se reflejaron en aspectos como la música o la moda, y también, en las aspiraciones de las personas, quienes se movilizaron masivamente en búsqueda de nuevas perspectivas. Sin embargo, este proceso no estuvo libre de momentos de tensión, los cuales llegaron incluso a la intervención de gobiernos autoritarios. En el contexto de la Guerra Fría, y la polarización ideológica que significó, en América Latina se recogieron las ideas y apoyos de uno y otro bloque político


Así, durante las décadas de los años 60, 70 y 80, los países latinoamericanos encontraron respuestas a sus problemáticas considerando las opciones presentadas por el capitalismo liberal, el socialismo o la reforma, que mezclaba ambas propuestas. Frente a gobiernos más progresistas, hubo intervenciones militares, instalando regímenes autoritarios. No obstante, desde los años 80, las movilizaciones de la sociedad civil permitieron la recuperación de la democracia, proceso en el que se ha avanzado hasta la actualidad.


Me aproximo al conocimiento como científico (a) social
Planteo hipótesis que respondan provisionalmente a mis preguntas


Saberes previos


1. ¿Qué es la Revolución Cubana?

2. Encierre en un círculo aquellos procesos o acontecimientos que usted relaciona con la segunda mitad del siglo XX: 

• Masificación de la televisión. 

• Formación de los primeros sindicatos. 

• Incorporación de la mujer al trabajo en las industrias. 

• Aparición del movimiento hippie. 

• Desarrollo de la Guerra Fría. 

• Invención de aparatos como el teléfono y la radio. 



Los cambios que abren una nueva época Desde su independencia y hasta las primeras décadas del siglo XX, la vida política de los países latinoamericanos estuvo dominada por miembros del sector social alto, la oligarquía.

La economía de América Latina se basaba en las exportaciones, principalmente de materias primas como productos mineros y agropecuarios, como el café, el trigo, la carne, las bananas, entre otros. Este modelo económico que se denomina monoexportador, generó una importante riqueza pero, también, presentó importantes problemas: por una parte, la estabilidad de la economía dependía de que los países extranjeros compraran los productos latinoamericanos; por otro, los beneficios del crecimiento económico se repartían de manera desigual entre la población, ya que mientras la oligarquía concentraba cada vez más riquezas, la mayoría de la población de los campos y ciudades se empobrecía.

Con todo, la entrada de dinero que significó la exportación de materias primas, llevó a que los países latinoamericanos vivieron un proceso de modernización económica. Este proceso trajo la incorporación de elementos materiales y subjetivos en la vida de las personas, que transformaron su vida cotidiana, como: la masificación del transporte, el acceso a nuevos productos de consumo, acceso a educación y salud, entre muchos otros. Un símil de este proceso se vivió en Europa durante la Revolución Industrial, donde el desarrollo del modelo capitalista de producción generó beneficios y tensiones sociales

En América Latina, estas tensiones se tradujeron en la organización de los trabajadores para exigir derechos, la demanda por democratización de la creciente clase media, y la lucha por derechos propios de mujeres y jóvenes.

La bonanza económica se vivió hasta 1929, cuando se desató una gran crisis económica tras la caída de la Bolsa de Nueva York; ésta golpeó especialmente a los países latinoamericanos, que dependían de las exportaciones. La crisis económica trajo consigo crisis política y social, lo que llevó a las primeras intervenciones militares en los gobiernos latinoamericanos, como es el caso de Ibáñez en Chile e Irigoyen en Argentina.

Como respuesta a la crisis, los gobiernos latinoamericanos comenzaron a instaurar, a fines de la década del 30 y durante la del 40, un nuevo modelo económico, llamado Industrialización por Sustitución de Importaciones, cuyo objetivo era producir la mayor cantidad de bienes posible dentro de cada país, de forma que se dependiera cada vez menos de las exportaciones, para generar recursos, y de las importaciones para acceder a productos manufacturados. Esta política se acompañó de una política social y económica que involucraba directamente al Estado en la resolución de problemas que afectaban a la población en áreas como educación, salud y vivienda. 

Este proceso de industrialización tuvo importantes consecuencias para las sociedades latinoamericanas:

• Se formó un sector social integrado por los grandes empresarios industriales, los que comenzaron a ganar influencia política. 

• Los sectores obreros aumentaron en número y se fortalecieron, constituyéndose en actores políticos importantes. Los sindicatos se hicieron más fuertes y los partidos políticos de raíz obrera comenzaron a participar activamente en la vida política, integrándose incluso a los gobiernos de la época. 

• La clase media, que se había comenzado a formar con el proceso de modernización, se consolidó como grupo social. De tal forma que cobró importancia, tanto como grupo a considerar por las políticas públicas, como porque comenzó a formar parte de la burocracia estatal, interviniendo dentro del Estado.

América Latina en la segunda mitad del siglo XX La segunda mitad del siglo XX trajo consigo una serie de transformaciones fuertemente influenciadas por los procesos políticos y económicos que ocurrían a nivel mundial. La Guerra Fría marcaba las relaciones de las grandes potencias —Estados Unidos y la Unión Soviética—, con el resto del mundo. La polarización ideológica, provocó tensiones al interior de los países latinoamericanos, ya que se enfrentaron posiciones políticas antagónicas al momento de plantear proyectos de gobierno.

La década del 50 marcó la recuperación económica de los países capitalistas, que comenzaron a vivir su época de oro, lo que significó el aumento de la producción de objetos de consumo, con lo que se desarrolló lo que conocemos como sociedad de consumo, cuya característica es la ampliación de la posibilidad de compra de bienes, valiéndose de herramientas como el crédito.



Por otra parte, la sociedad vivió importantes cambios, ya que la población aumentó en número, y se etarios como los jóvenes quienes desarrollaron ideas propias y las expresaron a través del rock, la rebeldía o la liberación de una nueva cultura jusexual, todas expresiones venil. Por su parte, las mujeres que ya habían comenzado a luchar por sus derechos en los siglos anteriores, se consolidaron como sujetos de derecho en el mundo público, logrando que durante el siglo XX, los distintos países latinoamericanos les reconocieran su derecho a voto.



Las décadas de los años 60 y 70 fueron efervescentes y de búsqueda de soluciones a los problemas de América Latina, lo que se tradujo en una ampliación de la participación de la población tanto en organizaciones comunitarias, sindicales o estudiantiles, como en partidos políticos. La polarización ideológica aumentó, y se anunciaba la toma de decisiones radicales.

Incluso dentro de la Iglesia Católica se plantearon diferentes posturas frente a la respuesta de cambio social que pedía la sociedad. Una de ellas salió desde la reunión que se realizó en 1968 en la ciudad colombiana de Medellín en la cual, la iglesia latinoamericana, acordó desempeñar un rol activo en los procesos de cambio social que vivía el continente, apoyando diversas iniciativas de participación popular, sindicalización y reforma agraria.

 Otro sector dentro de la Iglesia planteó una postura más radical, como la Teología de la Liberación, la que llamaba a terminar con las desigualdades de la sociedad capitalista.



Una economía estancada A pesar que en los países desarrollados se vivía un situación general de América Latina era de estancaboom económico, en las décadas de 1950 y 1960, la miento económico y creciente agitación social. La política industrializadora en la que los gobiernos de la región habían cifrado sus esperanzas se había estancado, generando una complicada situación económica para las personas, las cuales comenzaron a manifestar su descontento en las calles de las ciudades.

 Algunas razones del estancamiento económico Para producir sus bienes, la industria latinoamericana requería contar con maquinaria y tecnología que debía comprar en el extranjero, por lo cual, seguía siendo una economía dependiente. Además, los países latinoamericanos seguían obteniendo la mayor parte de sus ingresos de la exportación de materias primas (cobre, café, frutas, entre otros), cuyo precio experimentaba bajas considerables en el mercado internacional. De esta forma, progresivamente, con menos dinero disponible, los gobiernos latinoamericanos debían comprar en el extranjero los bienes que requerían para hacer producir sus industrias.

Las desigualdades existentes al interior de la sociedad latinoamericana no lograba formar un mercado interno fuerte. Los sectores pobres de América Latina, que eran la mayoría de la población, prácticamente no tenían acceso a comprar los bienes que producían las industrias nacionales, ya que sus ingresos eran muy bajos y disponían de pocas o ningunas opciones de crédito. De esta forma, las industrias contaban con un número escaso de personas que pudieran comprar sus bienes.

 En las zonas rurales persistía el latifundio, lo que implicaba que gran parte de los campos eran propiedad de grandes compañías productoras o de terratenientes, que exportaban sus cultivos. Estas plantaciones contrataban mano de obra para determinadas labores, como la siembra o la cosecha, en condiciones de trabajo y de salario precarias. En los latifundios, las tierras estaban en manos de grandes terratenientes, cuyas propiedades abarcaban extensas regiones. En general, se trataba de tierras heredadas de generación en generación y que tenían un bajo rendimiento productivo. Los campesinos trabajaban estas tierras y, por lo general, vivían en ellas en condiciones precarias, con sistemas de pago por especie y sin acceso a leyes laborales.

Frente a las tensiones sociales que se presentaban en América Latina, hubo dos grandes tipos de respuestas políticas; la que consideraba la revolución como propuesta de cambio social, y otra que proponía una reforma que incluyera el desarrollo capitalista, pero con elementos de justicia social.

La revolución como vía para cambiar la sociedad: el caso de Cuba Desde su Independencia de España en 1898, Cuba vivía un período de inestabilidad política marcado por gobiernos autoritarios, muchas veces apoyados por Estados Unidos. Además, existía una enorme desigualdad entre sus habitantes, altos índices de pobreza, analfabetismo y marginalidad. En la década de 1950, el gobierno cubano estaba en manos de Fulgencio Batista, quien había llegado al poder mediante un golpe de Estado apoyado por Estados Unidos. En 1953, un grupo de opositores liderados por Fidel Castro, intentó derrocar a Batista, pero fracasó. Ello lo llevó al exilio en México, desde donde organizó un movimiento armado que desembarcó en la isla en 1956, con la intención de derrocar al gobierno y conseguir apoyo popular para instalar un gobierno socialista a través de una revolución, lo que lograron en 1959. A partir de allí se organizó el país de acuerdo a las ideas socialistas que incluía la centralización del Estado, el que controlaba todos los ámbitos de la sociedad. También se aseguró el acceso a los servicios públicos como salud y educación, y se implementó la reforma agraria.

En el contexto mundial de polarización ideológica por la Guerra Fría, el gobierno socialista cubano significó un golpe en el área de influencia norteamericana. De tal forma, que este país inició una política de bloqueo económico con Cuba, a la vez que la isla se alineó con la Unión Soviética para conseguir apoyo económico.

Cambiar sin revolución: la vía de las grandes reformas Otra forma en la que se generaron cambios políticos, económicos y sociales en América Latina, fue a través de grandes reformas que permitieron mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos. Las políticas de reforma provenían de sectores políticos de centro, que estaban de acuerdo con la idea de desarrollo económico capitalista, pero con medidas de distribución social. Muchas veces, estas posturas contaron con el apoyo de Estados Unidos quien veía en estas políticas un contrapeso a las salidas revolucionarias.

Ejemplo de ello fue la Alianza para el Progreso (1961) promovida por John F. Kennedy. Ésta era una estrategia que comprometía ayuda financiera y asesoría técnica, para que los gobiernos latinoamericanos realizaran reformas profundas en el plano económico y social, que permitieran avanzar hacia mayores niveles de desarrollo. Sin embargo, este programa no dio los resultados esperados, en parte porque Estados Unidos dejó de enviar algunas ayudas económicas y, además, porque utilizó esta estrategia de ayuda para intervenir en la política interna de los países. También algunos gobiernos latinoamericanos no llevaron adelante las reformas necesarias. 

 En este contexto, una de las reformas más importantes que se impulsó fue la Reforma Agraria, necesaria para modernizar el agro. Costó implementarla porque implicaba modificar una de las bases del poder de la clase dirigente latinoamericana: la propiedad de la tierra.


¿Por qué no somos desarrollados? 



Las ideas reformistas encontraron amplia acogida en América Latina. Para ello, fue de gran importancia la reflexión que desarrollaron los organismos latinoamericanos preocupados de la problemática del desarrollo en nuestro continente. En este sentido, es fundamental el trabajo desarrollado por la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), organismo que buscó explicar las razones del subdesarrollo, elaborando políticas económicas que contribuyeran a resolver esta situación en la región.




En la década de 1950, la CEPAL fomentó el desarrollismo, que buscaba solucionar los problemas del modelo de industrialización; propuso una mayor intervención del Estado en la economía, mediante la planificación eficiente de las actividades económicas e industriales. Además, incentivó el fortalecimiento de las empresas públicas y la nacionalización de las riquezas básicas.

 Según los teóricos de la CEPAL, el subdesarrollo de América Latina se explicaba por un intercambio económico desigual, donde los países industriales fijaban los términos del intercambio económico a su conveniencia, perjudicando a los países latinoamericanos exportadores de materias primas. Durante los años sesenta, la CEPAL planteó que América Latina era dependiente económicamente, desde su independencia, lo que se veía favorecido por condiciones tales como:

• Un régimen de propiedad de la tierra basado en el latifundio. 

• La industrialización latinoamericana se realizó sin una incorporación efectiva de tecnologías. Éstas debían ser compradas a los países desarrollados y, por lo tanto, se seguía dependiendo de las grandes potencias. 

Los intentos de llevar adelante procesos de reforma fueron importantes, aun cuando no lograron contener la presión social. Los movimientos de trabajadores, de pobladores, los estudiantes y los campesinos exigían reformas más profundas y pedían una respuesta más efectiva de los gobiernos a los problemas económicos que los afectaban como, por ejemplo, el desempleo. 
En el contexto de la Guerra Fría y de una gran presión social interna, las élites gobernantes encontraron apoyo en sectores de las Fuerzas Armadas para dar solución a la situación y procuraron mantener el orden mediante la imposición de regímenes dictatoriales. 






Actividad 1
Asumo compromisos personales y sociales: Reconozco que los derechos fundamentales de las personas están por encima de su género, su filiación política, condición social, etnia, religión…



  • Responde en tu cuaderno a la pregunta -¿Por qué América Latina no es desarrollada?


Observe las siguientes imágenes y responda a las preguntas. 

Imagen 1
Terratenientes argentinos, principios del siglo XX. 




Imagen 2

                                                              Cafetal, Brasil 1900. 


1. Describa los personajes que componen cada imagen, fíjese en sus vestimentas, lo que están haciendo, su actitud, etc.
Imagen1

Imagen2


2. Si usted fuera uno de los personajes de la segunda imagen, ¿qué les diría a las personas de la primera?

3. ¿Qué cree usted que habrán sentido los trabajadores en esa época?

4. Si usted estuviera en la imagen primera, ¿qué diría de los trabajadores de la imagen segunda? ¿Qué cree usted que pensaron y vivieron los dueños de las tierras respecto de la situación de Reforma Agraria que se estaba implementando en esa época?



Dictaduras en América Latina 



La polarización política que vivía América Latina en las décadas del 60 y 70, llevó a importantes tensiones. Ante la proliferación de proyectos revolucionarios y grupos armados de izquierda, los militares, que ya en los años 30 habían comenzado a intervenir en política, lo hicieron nuevamente: en algunos casos apoyando a gobiernos civiles, y en otros tomando el poder por la fuerza instalando gobiernos de facto. Estos procesos se vieron favorecidos por la política estadounidense de la seguridad nacional, que se basa en la idea de que en un país existen enemigos internos, es decir, personas que se consideran peligrosas para el orden interno y que deben eliminarse. Así, los propios ciudadanos de un país, principalmente aquellos que defendían ideas de izquierda, pasaban a constituirse en una amenaza para la seguridad del Estado y, por tanto, eran perseguidos a través de políticas estatales que incluían la tortura o la muerte de dichas personas.


En las décadas del 60 y 70, una oleada de gobiernos militares se impuso en América Latina. Tanto fue así que entre los años 60 y 90 los únicos estados latinoamericanos que estuvieron regidos por gobiernos civiles fueron Costa Rica, México, Venezuela y Colombia.

Los principales gobiernos militares de América Latina fueron:

• Argentina: tuvo varios gobiernos dictatoriales sucesivos entre las décadas del 60 y del 80. El primero estuvo encabezado por Juan Carlos Onganía (1966-1970), Roberto M. Levingston (1970-1971) y Alejandro A. Lanusse (1971-1973). Luego de un breve período de gobiernos electos, un nuevo golpe militar llevó al poder a una junta militar conformada por Jorge Rafael Videla (Ejército), Emilio Eduardo Massera (Armada) y Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea), que gobernó con dureza entre 1976 y 1983. 


• Chile: tras el Golpe de Estado de 1973, Chile fue gobernado por una Junta Militar encabezada por Augusto Pinochet (Ejército), Gustavo Leigh (Fuerza Aérea), José Toribio Merino (Armada) y César Mendoza (Carabineros). Prontamente, Pinochet obtuvo preeminencia sobre los demás miembros de la Junta, encabezando un régimen militar que se mantuvo hasta 1990.


• Uruguay: en 1973, el entonces presidente Juan María Bordaberry, dio un Golpe de Estado con el apoyo del Ejército. El gobierno dictatorial se mantuvo hasta 1985.


 Otros países de Sudamérica con gobiernos de facto fueron Paraguay, con la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989); Brasil, con diferentes gobiernos militares entre 1964-1985; Ecuador, con diferentes gobiernos dictatoriales a comienzos de los 60 y durante los 70; Bolivia con la dictadura de Hugo Banzer, entre 1971-1982, y Perú, con la dictadura de tendencia izquierdista de Juan Velasco Alvarado (1968-1975), sucedido luego por Francisco Morales (1975-1980).

En el caso de América Central y El Caribe, destacaron las dictaduras en Haití, a cargo de François Duvalier y luego de su hijo Jean-Claude (1964-1986); en Guatemala, con distintos gobiernos dictatoriales entre 1954 y 1986; Nicaragua, cuya vida política estuvo marcada por la dictadura de los Somoza (Anastasio Somoza, sus hombres leales y sus hijos) entre 1936 y 1979.





Características de los gobiernos autoritarios 

Los distintos gobiernos autoritarios sudamericanos tuvieron algunas características comunes: Constituyeron regímenes burocrático-autoritarios, es decir, basados en la despolitización de distintas funciones públicas, poniendo en cargos administrativos públicos a personas provenientes del Ejército, a funcionarios civiles leales al régimen o miembros de corporaciones importantes. Los gobiernos militares se plantearon como meta reestructurar la sociedad y el Estado, de acuerdo con los postulados de la Doctrina de Seguridad Nacional. De ahí derivó el carácter autoritario de su política interna.

En relación con lo anterior, tuvieron un discurso marcadamente antipolítico, pues culpaban a los partidos y dirigentes políticos de provocar la crisis por la que atravesaban los países latinoamericanos. Ello les sirvió de fundamento para suprimir la actividad política, o bien, limitarla seriamente. Prohibieron los partidos políticos, clausuraron el poder Legislativo, eliminaron los registros de votantes y evitaron la competencia electoral pluralista.

Los gobiernos militares aplicaron una política represiva que consistió en la supresión de los derechos civiles, políticos y sociales de la población. Esta política se manifestó en el control de la actividad gremial y sindical y de los medios de comunicación, mediante la clausura o la censura; en el encarcelamiento y exilio de miles de opositores políticos, pero también, en torturas, ejecuciones y desapariciones de personas.

 Estas violaciones a los Derechos Humanos fueron realizadas por organismos del Estado e incluso, fueron llevadas a cabo en el marco de acciones conjuntas entre los distintos regímenes dictatoriales, que persiguieron a opositores en el extranjero.



Actividad 2
Analizo críticamente y debato con argumentos y evidencias sobre hechos ocurridos a nivel local, nacional y mundial, y comprendo las consecuencias que éstos pueden tener sobre mi propia vida. 


1. ¿Conocen de qué se trata la llamada Noche de Los Lápices? 
2. ¿Pueden contar en qué consistió? 
3. ¿Cuál creen que es la vigencia de ese tema hoy? 
4. ¿Saben si alguno de aquellos estudiantes sobrevivió y si dio testimonio?



Para conocer más sobre la dictadura argentina, la película La noche de los lápices (1986) del director Héctor Olivera, revive, a partir de un hecho real cómo fueron los secuestros y torturas vividos por estudiantes secundarios, una de las expresiones más represivas del período.


La noche de los lápices


5. ¿Por qué piensan que para los represores era indispensable que Claudia y los otros chicos se mantuvieran alejados de la realidad y ni siquiera la estudiaran?

6. Durante la dictadura rigió la prohibición de la lectura de muchos textos, algunos de ellos de claro contenido político, pero muchos también de fantasía, dirigidos al público infantil, o sobre temas en los que el contenido político era más ajeno, como sobre determinadas corrientes pictóricas o temas matemáticos. De esta forma, el terrorismo de Estado incluyó la práctica de la censura.
7. ¿Qué sabes acerca de la censura?

8. ¿Por qué es importante la censura para los represores?

9. ¿Crees que en Colombia, en este momento, se usa la censura? de qué forma?




La situación económica 

Los gobiernos militares asumieron como una de sus preocupaciones centrales la recuperación económica, por lo que realizaron una serie de reformas económicas que tuvieron un importante costo social, ya que hubo un aumento del desempleo y pérdida de beneficios sociales o laborales de los trabajadores.

Este ajuste económico se desarrolló en medio de un período de crisis económica, pues a comienzos de los años 80 América Latina resintió con fuerza los efectos de la crisis económica mundial. 

  La transformación económica se basó en la apertura de las economías latinoamericanas a la inversión extranjera y en la adopción del modelo neoliberal, privatizando las empresas estatales, disminuyendo el rol económico y social del Estado y abriendo al mercado áreas como la salud, la educación o los fondos de pensiones.


La recuperación de la democracia 

La recuperación de los sistemas democráticos se debió en gran parte a la lucha de la sociedad civil, la que fue reorganizándose para manifestar su descontento ante los gobiernos militares. En este proceso, influyeron distintos factores: La crisis económica de los años 80 se sumó al costo social de las medidas de ajuste económico implementadas por los regímenes militares. Las consecuencias de éstas fueron el desempleo, el aumento de la pobreza y la pérdida de beneficios sociales. Todo lo anterior, generó un profundo malestar social, que se canalizó también en un malestar con la situación política, permitiendo la organización de fuerzas de oposición a los regímenes militares. 

Al mismo tiempo, distintos organismos internacionales empezaron a ejercer presión sobre los gobiernos militares para que retornara la democracia a los países de América Latina. También, fue muy importante la participación de la Iglesia, organizaciones de familiares de víctimas de la represión y los dirigentes políticos y sindicales, quienes jugaron un rol activo en la defensa de los derechos humanos y en la recuperación de la normalidad institucional. 

De esta forma, a partir de los 80, los gobiernos militares comenzaron a dar paso a gobiernos de tipo democrático. Las transiciones a la democracia en América del Sur estuvieron marcadas por la reinstalación de los parlamentos y los partidos políticos, por el restablecimiento de los derechos y libertades suprimidas y por la realización de elecciones periódicas y libres. 


Medidas tomadas por los gobiernos democráticos frente a la violación de los Derechos Humanos 

Recuperado de, https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/d/d0/Nunca_mas.jpg/220px-Nunca_mas.jpg


Las políticas represivas implementadas por los gobiernos militares latinoamericanos, dejaron un importante número de víctimas, entre ejecutados, detenidos desaparecidos y torturados. Por ello, los gobiernos democráticos debieron hacerse cargo de la problemática de los Derechos Humanos, tomando medidas que permitieran encontrar la verdad sobre los hechos ocurridos durante los gobiernos militares, y así poder hacer justicia. Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, en Argentina, se formó la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), que elaboró el Informe “Nunca Más”, donde se documentaron miles de violaciones a los DDHH; entre ellas, cerca de 9.000 desaparecidos, además de un significativo número de niños que habían sido apartados de sus familias y dados en adopción de manera irregular. 

Si bien en 1985 se juzgó y condenó a los responsables de estas acciones, incluyendo a miembros de la Junta Militar, el gobierno de Carlos Menem aprobó una amnistía que dejó en libertad a los inculpados. En la actualidad se han reabierto muchos de estos casos, pues algunos jueces argentinos han declarado ilegal la medida adoptada por el gobierno de Menem.

En Chile también se optó por investigar las violaciones a los Derechos Humanos (DD HH) ocurridas durante el régimen militar, por lo que durante el gobierno de Patricio Aylwin, se creó la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, que elaboró el Informe Rettig; este informe calificó más de 2.000 casos de personas muertas como consecuencia de la violencia política. Posteriormente, en 2003, se creó la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura (Comisión Valech), cuyo informe se entregó en 2004. 

En Uruguay, el gobierno de Sanguinetti, con el respaldo de los partidos políticos, optó por aprobar una ley que dejaba sin investigación las violaciones a los DD HH ocurridas entre 1973 y 1985. 



Actividad 3
Analizo y describo algunas dictaduras en América Latina a lo largo del siglo XX.


Observe las siguientes imágenes, y conteste las preguntas a continuación.


Imagen 1

Marcha el año 2007 en Uruguay por los desaparecidos durante la dictadura de ese país entre 1973 y 1985


Imagen 2
Cartel en contra de las acciones cometidas por la Junta Militar en Argentina.



Mosaico construido en Parque de la Paz Villa Grimaldi, que durante la dictadura militar chilena fue utilizado como centro de torturas, que entrega un mensaje para que nunca m á s ocurra tortura en Chile, foto bearshapedsphere, 2010.


 1. ¿Qué temática representan las imágenes? 

2. El lema de la Imagen 1 «Dónde están», ¿a qué se refiere? 

3. ¿Qué cree usted que significa la frase de la imagen 2? 
4. ¿Cree usted que los actos de violación a los Derechos Humanos cometidos por los regímenes militares son aceptables? Argumente.
5. ¿Qué opinión le merece que un centro de torturas sea hoy un Parque por la Paz? ¿Le parece positivo?



Actividad 4
Establezco algunas relaciones entre los diferentes modelos de desarrollo económico utilizados en Colombia y América Latina y las ideologías que los sustentan.

1. Completa el siguiente esquema



2. lee el siguiente texto

La situación social en América Latina «Desde el seno de los diversos países del continente está subiendo hasta el cielo un clamor cada vez más tumultuoso e impresionante. Es el grito de un pueblo que sufre y que demanda justicia, libertad, respeto a los derechos fundamentales del hombre y de los pueblos (…). Las profundas diferencias sociales, la extrema pobreza y la violación de derechos humanos que se dan en muchas partes son retos a la Evangelización. Nuestra misión de llevar Dios a los hombres y los hombres a Dios, implica también construir entre ellos una sociedad más fraterna. Esta situación social no ha dejado de acarrear tensiones en el interior mismo de la Iglesia; tensiones producidas por grupos que, o bien enfatizan ‘lo espiritual’ de su misión, resintiéndose por los trabajos de promoción social, o bien quieren convertir la misión de la Iglesia en un mero trabajo de promoción humana». Conferencia General del Episcopado Latinoamericano,
Documento de Puebla, 1979. En Agencia Cat lica de Informaciones en America Latina, www.aciprensa.com/Docum/epdoc.htm 

Responde las preguntas a,b y c de acuerdo al anterior texto
a. ¿Cuál es la situación social en América Latina?
b. ¿Qué opina la Iglesia sobre esta situación?
c. ¿Qué consecuencias trajo para Latinoamérica la situación social mencionada?

3. ¿Por qué era necesario desarrollar en América Latina una Reforma Agraria?

4. ¿Qué objetivo perseguía la Alianza para el Progreso al fomentar una Reforma Agraria en Latinoamérica?

martes, 21 de abril de 2020

I periodo Nacionalismo



Queridos estudiantes

Nos alegra estar de nuevo en contacto con ustedes y darles un fraternal saludo, decirles que estaremos acompañándolos y apoyándolos durante esta situación especial, tratando en todo momento de continuar con nuestro proceso académico.

Sabemos que atravesamos por un momento de incertidumbre, pero con el esfuerzo y el compromiso de todos saldremos adelante. Ya saben que en este momento lo primordial es el cuidado de si y de los demás, la salud y la vida deben estar por encima de cualquier otra cosa, por este motivo deben acoger las recomendaciones de aislamiento y seguridad rigurosamente para que esta situación pueda ser superada en corto tiempo.

A continuación les dejamos las actividades a desarrollar.

Pueden enviar las actividades al correo que corresponda a tu profesor
m.ortiz@ieinemcali.edu.co
j.ayala@ieinemcali.edu.co
s.tigreros@ieinemcali.edu.co


Actividad 1 Semana de 21 a 30 de abril de 2020
Estándar. Me aproximo al conocimiento como científico social  

Recojo información de los diversos aspectos de interés para las ciencias sociales  (ubicación geográfica, evolución histórica, organización política, económica, social y cultural…).



Observa el siguiente vídeo 




Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=kSWDAZ3O6jI 20 de abril 2020

Responde en tu cuaderno

1. Escribe las causas y las consecuencias del Nacionalismo

2. Cuales son los pro y los contra del Nacionalismo?

3.  De que manera se vive el nacionalismo en Colombia?



Actividad 2 semanas del 4 al 15 de mayo
Estándar.  Clasifico, comparo e interpreto la información obtenida en las diversas fuentes



Película La lengua de las mariposas

Recuperado de, https://www.youtube.com/watch?v=UYNyrPVTbIk 20 abril, 2020

Responde en tu cuaderno

1. Elabora la ficha técnica de la película y haz un breve resumen

2. Cual es el contexto histórico y político que se muestra en la película?

3. Que postura política expresa el profesor?

4. De que manera influye el contexto socio político en las formas de educación de la época?

5. Que conclusiones se pueden sacar de la película?


Actividad 3. semanas del 18 al 29 de mayo
Estándar. Identifico algunos factores que han dado origen a las nuevas formas de organización de la economía mundial.

Lee con atención el siguiente texto:

LA AMENAZA DE LOS NACIONALISMOS. Por: Mario Vargas Llosa

     Friedrich Hayek escribió en "Camino de servidumbre" (1944 -1945) que los dos mayores peligros para la civilización eran el socialismo y el nacionalismo... El nacionalismo sigue siendo cada vez más, no de la manera explícita con que aparecía cuando Hayek estampó aquella frase, encarnado en los rostros tremebundos del nazismo de Hitler, el fascismo de Mussolini o del franquismo. 
En nuestros días, el nacionalismo ya no es tan sesgado hacia el extremismo derechista como entonces; hoy es, más bien, un animal proliferante y escurridizo, de muchas cabezas, que adopta comportamientos diversos y adversarios entre sí. Contrariamente a lo que muchos optimistas llegaron a pensar, que, luego de la hecatombe de las dos guerras mundiales provocadas por él, iría languideciendo hasta desvanecerse, o vegetaría en los márgenes de la vida política de las naciones occidentales, enquistado en grupos políticos huérfanos de representación electoral, el nacionalismo ha experimentado un notable resurgimiento.

     Esto es válido sobre todo para España, donde poderosos movimientos nacionalistas en Cataluña y el País Vasco (y, de menor caudal, en Galicia y Canarias) plantean un riesgo de fragmentación a una soberanía que cuestionan, algunos pacíficamente y, otros, con métodos violentos. Pero también lo es en países donde el nacionalismo parecía más apagado. 

En el Reino Unido, por ejemplo, hasta hace pocos años, el Partido Nacionalista Escocés era una simpática curiosidad folclórica con faldas a cuadritos multicolores y gaitas. Hoy es la segunda fuerza política de Escocia, donde, por primera vez en la historia moderna de Gran Bretaña, las encuestas revelan que casi la mitad de los escoceses son favorables a la independencia. En Francia, Le Front National de Le Pen, antes de dividirse, atrajo en un momento entre el 15 y el 20% del electorado. En Austria casi un tercio de los votos respalda el llamado Partido Liberal de Jorg Haider. En Italia, aunque algo disminuido, el movimiento nacionalista de Umberto Bossi, la Liga Lombarda, sigue empeñado, en teoría, en desgarrar al país, separando del resto a todo el Norte, la fantasmal Padania. A un líder del Partido Revolucionario Institucional mexicano se atribuye haber explicado la filiación ideológica de su partido con esta afirmación, digna de Mario Moreno, Cantinflas: "El PRI no es de derecha ni de izquierda sino todo lo contrario".

    Atención, no estoy borrando las fronteras abismales que separan a los nacionalistas que practican el terrorismo de los nacionalistas que actúan en la legalidad y rechazan los métodos violentos. Naturalmente que constituye una diferencia sustancial defender un ideal de manera pacífica, por la vía de las elecciones y dentro de la ley, o asesinando, secuestrando y plantando coches bomba. 
Son diferencias que, en términos prácticos, permiten la coexistencia social o la enfadan hasta hacerla estallar en una orgía de sangre, como ocurrió en Bosnia y en Kosovo y está ocurriendo en Macedonia. Pero, sin que esto signifique devaluar el compromiso con el pacifismo y la legalidad de los movimientos nacionalistas que rechazan la acción directa y optan por la vía electoral, debo decir también que no son los métodos y las conductas lo que determina que un movimiento político sea nacionalista, sino un núcleo básico de afirmaciones y creencias que todos los nacionalistas “pacíficos o violentos suscriben.

     He dicho afirmaciones y creencias, no ideas, de manera deliberada. El punto de partida de toda doctrina nacionalista es un acto de fe, no una concepción racional y pragmática de la historia y de la sociedad. Un acto de fe colectivista, que
 infunde a una entidad mítica la nación” de atributos trascendentales, capaces de mantenerse intangibles en el tiempo, intactasa las circunstancias y a los cambios históricos, preservando una coherencia, homogeneidad y unidad de sustancia entre sus miembros y elementos constitutivos, aunque, en la contingencia, aquella unidad sea invisible y pertenezca al dominio de la ficción.

     Junto al colectivismo, el esencialismo metafísico es ingrediente central del nacionalismo. Para esta doctrina, los individuos no existen separados de la nación, placenta materna que les da el ser, la identidad, palabra clave de la retórica nacionalista, que los vivifica social, cultural y políticamente, y que se manifiesta a través de ellos en la lengua que hablan, las costumbres que practican, las vicisitudes de una historia que comparten, y, también, en algunos casos, en la religión, la etnia o raza a la que pertenecen, o, incluso, la conformación craneal y el grupo sanguíneo de que Dios o el azar quiso dotarlos.

     Esta utópica noción de una comunidad perfectamente homogénea y unitaria se desvanece apenas intentamos contrastarla con las naciones reales y concretas de la realidad, donde, todas, unas más, otras menos, lucen una heterogeneidad, en los dominios cultural, racial y social, al extremo de que la noción de "identidad colectiva" 
(no se diga de "identidad nacional") resulta un concepto falso, que, bajo su pretensión uniformizadora, desnaturaliza siempre una rica y fecunda diversidad humana. 

El nacionalismo contrarresta este desmentido a sus tesis con otra de sus llaves maestras, el victimismo: una larga lista de agravios históricos y usurpaciones políticas y culturales de la potencia colonizadora e imperial para destruir, contaminar y degenerar a la nación víctima. Algo que aquélla ha intentado e intenta todavía, pero, alto ahí, sin conseguirlo nunca. No importa cuán atroces hayan sido los crímenes cometidos por el conquistador, ni cuántos siglos haya durado aquel genocidio sistemático para privar a la nación invadida, ocupada y "aculturada", ésta sobrevive. La nación víctima, digan lo que digan las mentirosas apariencias, por debajo de ellas ha seguido resistiendo, conservando su esencia, fiel a sus ancestros y a sus fuentes, con el alma intacta, esperando la hora de la redención de su soberanía arrebatada y de su libertad suprimida.

     Naturalmente, esta lista de
 ofensas se asienta casi siempre en algunas verdades históricas. Pero sería un error creer que las violencias y abusos cometidos en el pasado por pueblos fuertes contra pueblos débiles son la razón de ser del nacionalismo. 
Si fuera así, el nacionalismo proliferaría como una epidemia en todas las comarcas del planeta. ¿Hay acaso algún país que no tenga desagravios que reclamar a la historia? No hay sociedad que, cuando vuelve la cabeza y examina su pasado, no se encuentre con un espectáculo de horror, de crímenes y atropellos indecibles que se cometían tanto transversal (entre sociedades, pueblos y naciones) como verticalmente (entre clases e individuos poderosos contra clases, grupos e individuos indefensos en el interior de cada sociedad), lo que hace de la historia de todos los países, también, aunque no únicamente, una historia universal de la infamia. 
Si se trata de ajustar cuentas al pasado, ¿alguien duda de que un extremeño, un andaluz, un castellano padecieron menos de la prepotencia, la intolerancia, los abusos de los poderosos que vascos, catalanes o gallegos? Pero sólo para el nacionalismo aquellas injusticias históricas son colectivas y hereditarias, como el pecado original.

     El nacionalismo necesita de aquellos agravios históricos para justificar sus pretensiones de víctima de una injusticia 
pasada de carácter comunitario a la que sólo dará satisfacción la reconquista de la independencia perdida. Los necesita, también, para explicar la supuesta adulteración de la unidad nacional (en el dominio de la lengua, de la cultura, de las instituciones y hasta de la raza) y para justificar las políticas que se propone impulsar desde el poder a fin de restablecer la pureza e integridad de la nación, manchadas por siglos de dominio extranjero.Muchos nacionalistas vascos, pacíficos y bien intencionados, quedaron espantados, hace unos meses, cuando se dio a conocer, con justificado escándalo, que en una ikastola (escuela) del País Vasco se castigaba, obligándolos a llevar los bolsillos llenos de piedras, a los niños a quienes se sorprendía hablando español en vez de eusquera. Sin embargo, lo cierto es que, a pesar de la vocación pacífica de la mayoría de los nacionalistas, en esta ideología, en su concepción del hombre, de la sociedad y de la historia, anida una semilla de violencia, que germina sin remedio cuando se vuelve acción de gobierno, si el nacionalismo es consecuente con sus postulados, sobre todo el principal: su empeño por reconstruir aquello que Benedict Anderson llama "la comunidad imaginada", es decir la ilusoria nación integrada cultural, social y lingüísticamente, en cuyos retoños humanos se transformaría la identidad nacional.

Fernando Savater, un pensador vasco, explica así el irremediable parentesco entre totalitarismo y nacionalismo en el caso de ETA: El totalitarismo consiste en la negación exterminadora del otro, no en la hostilidad al adversario político. Para ETA sólo son vascos viables (es decir, no candidatos al exilio o a la liquidación) los nacionalistas de uno u otro signo, sean los que se equivocaron aceptando el estatuto de autonomía, los héroes que lo rechazaron desde el principio o los conversos que poco a poco han llegado a la luz. El resto son españolistas recientemente envalentonados que viven entre los vascos, contra los cuales se predica sin rodeos la "persecución social".


Ahora observa con atención el siguiente vídeo, si al darle click no se reproduce, debes dar click en la opciòn "ver en you tube".



ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE


Responde en tu cuaderno

1. Definir las palabras subrayadas

2. Identificar idea central en cada párrafo y escribirla en una frase

3. Según el autor cuál es la transformación que ha tenido el Nacionalismo en las últimas décadas

4. Ubica en un mapamundi los movimientos nacionalistas contemporáneos mencionados en el texto

5. Consulta sobre al menos uno de estos movimientos

6. Argumenta por qué para el autor, el concepto de “identidad colectiva”, resulta ser falso

7. Explica la frase de Benedict Anderson: “Toda Nación es una comunidad imaginada”

8. De qué manera Fernando Savater, explica el parentesco entre totalitarismo y nacionalismo ETA

9. Con base en el vídeo responde:

a) ¿Es la patria una “esencia”? Es decir, su identidad está fijada desde sus orígenes. ¿O es una “contingencia”? O sea, una identidad cuyos rasgos son impuestos desde afuera. 

b) ¿Qué función cumplen los próceres, los relatos, las canciones patrias, la bandera, el escudo y el himno, en torno a la construcción de una nación

c) ¿Qué significa el concepto de “multiculturalismo”? ¿Por qué se afirma que este concepto podría reemplazar la idea de Nacionalismo? 

d) ¿Por qué pensar en los extranjeros, desplazados, refugiados e inmigrantes nos permitiría enriquecer nuestra idea de nación?